Un fallo judicial prohíbe a la IA de Perplexity realizar compras en Amazon tras descubrirse que sus agentes suplantaban la identidad de Google Chrome para saltarse las restricciones del marketplace.
La frontera entre la innovación y el fraude informático se ha vuelto peligrosamente delgada. Este 15 de marzo de 2026, una resolución de la jueza federal Maxine Chesney ha sacudido a Silicon Valley al ordenar a Perplexity el cese inmediato de su función de compra agéntica en Amazon. La medida no solo bloquea el acceso, sino que impone una condena técnica: la destrucción total de los datos recolectados ilegalmente.
El conflicto, que estalló a finales de 2025, revela cómo la carrera por dominar los «agentes autónomos» ha llevado a algunas empresas de IA a utilizar tácticas de camuflaje digital para infiltrarse en plataformas ajenas.
1. El «Disfraz Digital»: Suplantación de identidad algorítmica
La acusación de Amazon, validada preliminarmente por la magistrada, describe una práctica de engaño técnico deliberado. El navegador Comet de Perplexity no se identificaba como un bot de IA, sino que «irrumpía» en la tienda simulando ser el navegador Google Chrome.
- La táctica: Suplantar la firma digital de Chrome para engañar a los sistemas de seguridad de Amazon.
- El móvil: Perplexity era consciente de que su actividad vulneraba los términos de servicio y optó por el ocultamiento en lugar de la negociación de una API oficial.
- Riesgo legal: La jueza Chesney ha señalado que esta práctica podría derivar en cargos de fraude informático, transformando un pleito civil en una potencial causa penal.
2. El ultimátum de los 7 días: Destrucción de datos
La orden judicial es inusualmente severa para una medida preliminar. Perplexity tiene una semana para cumplir con dos mandatos críticos:
- Bloqueo total: Impedir que cualquier agente de Comet acceda a las cuentas de usuario de Amazon.
- Purga de información: Eliminar de sus servidores cualquier dato obtenido mediante estos accesos «sin autorización».
Esta decisión subraya que el consentimiento del usuario (quien habilita la función en el navegador) no es suficiente para violar el contrato que dicho usuario y la plataforma tienen con Amazon. La «autorización» no es transferible a un tercero que utiliza técnicas de engaño.
3. Choque de visiones: ¿Libertad de elección o propiedad digital?
El caso ha generado un intenso debate sobre el futuro de los asistentes de IA:
- La postura de Amazon: Defiende la integridad de su infraestructura. «No se puede permitir el acceso no autorizado bajo ninguna bandera de innovación».
- La respuesta de Perplexity: Aravind Srinivas defiende el «derecho del usuario a elegir su IA». Sin embargo, la justicia ha dejado claro que ese derecho no permite el acceso unilateral a infraestructuras privadas que cuestan miles de millones de dólares mantener.
Análisis del Mercado: La burbuja de los agentes autónomos
Este fallo sienta un precedente vital para tecnologías como Computer de Perplexity o los sistemas autónomos de OpenAI. Las startups ya no pueden aplicar la máxima de «pedir perdón antes que permiso» cuando se trata de gestionar credenciales de compra y datos bancarios en plataformas de terceros.





