Fondos sí, calendario no: Hegseth pide 200.000 millones para la guerra con Irán

El Pentágono lanza una ofensiva presupuestaria sin precedentes. Pete Hegseth confirma que solicitará al Congreso una cifra astronómica para reponer arsenales y sostener la «Operation Epic Fury», pero se niega a poner una fecha de finalización al conflicto.

La guerra en Oriente Medio ha dejado de ser una «operación limitada» para convertirse en un agujero negro financiero. Este jueves 19 de marzo de 2026, el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó que el Pentágono solicitará un suplemento de 200.000 millones de dólares. La cifra no solo busca financiar los bombardeos, sino reponer una maquinaria bélica que está devorando munición a un ritmo que la industria estadounidense no puede seguir.

La cifra que sacude el Capitolio

Lo que inicialmente se rumoreaba como una partida menor, ha resultado ser un presupuesto de guerra total. Según el Wall Street Journal, el coste de los primeros seis días de ofensiva ya superó los 11.300 millones de dólares.

  • Gasto por hora: Las primeras oleadas, intensivas en misiles de precisión, han sido las más caras de la historia reciente.
  • Arsenales al límite: El suplemento es vital para reabastecer inventarios de munición guiada que se están agotando más rápido de lo previsto.
  • Plebiscito Presupuestario: En pleno año electoral y con el petróleo por las nubes, estos 200.000 millones obligarán al Congreso a decidir si firma un «cheque en blanco» o le pone límites al Despacho Oval.

Sin fecha de salida: Una guerra de inercia

Hegseth ha sido tajante: los objetivos son neutralizar la capacidad nuclear y militar de Irán, y eso no tiene calendario. «No empezamos esta guerra, pero la vamos a terminar», sentenció el Secretario, aunque evitó aclarar cuándo será ese final.

Esta falta de hoja de ruta ha encendido las alarmas en el Senado. Aunque los republicanos bloquearon una resolución demócrata para limitar la operación (53-47), la fractura política es evidente. Sin un cronograma, la Operación Furia Épica corre el riesgo de convertirse en un conflicto de desgaste infinito que ya ha golpeado más de 7.000 objetivos en suelo persa.

El impacto en el bolsillo: Inflación de guerra

La factura no solo se paga en Washington; se paga en cada gasolinera del mundo. La escalada ha empujado el crudo al alza, y un presupuesto de 200.000 millones solo confirma que la «prima de riesgo» energética será estructural.

  • Cuellos de botella: La industria de defensa no puede fabricar misiles a la velocidad que se disparan, lo que obliga a priorizar contratos masivos de emergencia.
  • Efecto Dominó: El mercado descuenta que, si no hay calendario, habrá inflación importada y tipos de interés altos durante mucho más tiempo.

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