Trump rompe con la OTAN: «No necesitamos la ayuda de nadie» para abrir Ormuz

En un giro sísmico que marca el fin del multilateralismo, el presidente de EE. UU. anuncia que Washington tomará el control unilateral del Estrecho de Ormuz. Trump arremete contra sus aliados europeos y asiáticos, calificando de «error absurdo» su negativa a combatir.

El orden global acaba de fracturarse este miércoles 18 de marzo de 2026. Con una sentencia que ya retumba en todas las cancillerías, Donald Trump ha confirmado que Estados Unidos está listo para reabrir militarmente el Estrecho de Ormuz por su propia cuenta. «No necesitamos la ayuda de nadie», disparó el mandatario, dejando claro que la paciencia de la Casa Blanca con sus aliados históricos de la OTAN se ha agotado definitivamente.

La gran ruptura: «Estados Unidos Primero» en el Golfo

A través de su plataforma Truth Social, Trump lanzó una crítica feroz contra los socios que se han negado a participar en una ofensiva directa contra el «régimen terrorista» de Irán. El presidente no se guardó nada: cuestionó la utilidad de la Alianza Atlántica y recordó que Washington gasta cientos de miles de millones en proteger a países que hoy «le dan la espalda».

La lista de reproches no se limitó a Europa; Japón, Corea del Sur y Australia también fueron señalados por evitar el compromiso militar en la yugular energética del mundo. Esta postura refuerza de manera agresiva la política de unilateralismo total, generando una incertidumbre sin precedentes sobre quién controlará las reglas de navegación en el Golfo Pérsico a partir de ahora.

Test de lealtad fallido y ataques personales

Para la administración Trump, esta crisis es la «prueba de fuego» que la OTAN simplemente no superó. El mandatario comparó con amargura el apoyo masivo de EE. UU. en Ucrania con la pasividad europea frente a la amenaza persa. En un ataque directo de «alta costura política», Trump personalizó sus críticas en Keir Starmer y Emmanuel Macron, acusándolos de falta de firmeza y visión estratégica.

Sin embargo, en medio de la retórica de autosuficiencia, asomó una contradicción técnica reveladora. Aunque Trump afirma que puede ganar la guerra solo, reconoció que vería con buenos ojos apoyo internacional para una tarea extremadamente peligrosa: la limpieza de minas submarinas en el Estrecho. Es el único «favor» que Washington parece estar dispuesto a aceptar mientras sus portaaviones se posicionan para una incursión solitaria que cambiará el mapa del poder mundial.

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